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Verduras en la dieta.

La contribución e importancia de las verduras como fuente de numerosas vitaminas, minerales y fibra es indiscutible, y todos deberíamos comer más. Actualmente debido a nuestro ritmo de vida casi nunca tenemos tiempo para cocinar. Por ello solemos tener a mano platos preparados o congelados. Un ejemplo son las verduras congeladas que se presentan de diferentes formas, pero ¿son igual de saludables que las frescas?.

Verduras congeladas

Las verduras congeladas son una opción saludable, fácil y cómoda a la hora de incluir vegetales en nuestra dieta. La industria agroalimentaria nos ofrece la opción de consumir un producto que ya viene limpio, cortado y pelado, en su caso, en definitiva listas para cocinar.

Una vez recolectadas, las verduras se transportan a las fábricas donde se lavan y se limpian, eliminando las partes no comestibles y los restos de tierra y suciedad. Posteriormente se someten al blanqueado o escaldado, que consiste en sumergirlas en agua hirviendo durante un tiempo breve.

Las verduras se congelan cuando aún están frescas, normalmente unas horas después de su recolección, conservando todas las propiedades de su estado “fresco”. Todas las verduras son escaldadas antes de su congelación, lo cual disminuye el nivel de las vitaminas hidrosolubles menos estables, como las vitaminas B1 y C, así como los antioxidantes. Otros nutrientes se retienen más fácilmente, como las vitaminas liposolubles A y E, y pueden incluso encontrarse más disponibles después de este procesado. Las verduras congeladas tienen una vida útil más prolongada que las frescas por lo que se pueden disfrutar en cualquier época del año, independientemente de la temporada. (European Food Information Council)

El proceso de escaldado o blanqueado, antes mencionado elimina microbios e inactiva enzimas encargadas de acelerar la descomposición de los mismos, por lo que la pérdida de algunos nutrientes es menor que la que resultaría tras el almacenamiento y la distribución de las verduras frescas.

El último paso es la congelación o la ultracongelación de las verduras, según el tiempo empleado en el proceso. La ultracongelación es más rápida y produce menos alteraciones en la estructura del alimento, ya que los cristales que se forman son de menor tamaño que en una congelación lenta.

Una vez congeladas deben conservarse a una temperatura de -18º C y para mantenerlas en buenas condiciones no debe interrumpirse la cadena del frío. El fabricante está obligado a indicar las instrucciones de conservación del alimento y el plazo máximo en el que debe consumirse.